Grafomanía es como esa suerte de luz verde que avizora al transeúnte la continuidad de la marcha. En su afán intrínseco busca siempre la oportunidad para de manera comprometida promocionar a los jóvenes escritores que en esta ciudad guantanamera dan sus primeros pasos en la literatura.
Y una vez más nos sorprenden con una de sus acertadas propuestas cuando en la tarde del pasado viernes 23 de noviembre en el espacio Activarte número 50 se presentaba el Plaquette Islas donde el adiós no existe, una suerte de publicación alternativa resultado del V concurso Grafomanía, certamen que busca visibilizar la obra de miembros del proyecto.
Esta iniciativa, al igual que otra decena de ellas que realiza el proyecto contribuye de forma consciente en ese aporte, en ese granito de arena que pretende ayudar a los jóvenes a abrirse camino en el difícil y controvertido mundo de las letras.
Reunidos en el plaquette Islas donde… aparecen un conjunto de cinco poemas y un cuento, pertenecientes a los jóvenes Drián Ordúñez y Reyneris Betancourt, respectivamente, obras ganadoras en el concurso antes mencionado.
Acertada entonces las formas que utiliza el proyecto para promocionar en tiempos donde aparecen de manera intermitente o a veces nulo aquellos entes encargados de mostrar a los lectores lo que se hace en materia literaria, lo que escriben los jóvenes en este ámbito de la vida cultural de la provincia y porque no también del resto del país.
Válida entonces la alegría de ver por primera vez, aunque de una forma alternativa las primeras obras de esta nueva generación, que busca con voz propia hacer una buena literatura.
Grafomanía, a decir de un amigo, es algo así como un virus literario, que se esparce hoy por doquier, con un amasijo de propuestas e iniciativas valederas, siempre en función de una buena promoción, porque sin dudas, lo que no se promociona desaparece sin ser percibido.















