Trucos de cómo obtener ideas para escribir

Quedarse sin ideas para escribir es un problema para el cualquier escritor. Es cierto- o al menos lo parece- eso de que “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” que dijo Picasso.

Supuestamente cuanto más escribes más ideas tienes, pero en la práctica todos los escritores estaríamos dispuestos a hacer muchas cosas desagradables a cambio de conseguir una máquina generadora de ideas. Por eso, mientras la inventan quiero compartir con ustedes algunos trucos para mantener nuestra mente- generador de ideas- activo.

La falta de ideas puede generarte dos problemas igual de desagradables:

  1. Que tengas algo de material para una historia y necesites desesperadamente un giro, un conflicto, un desenlace, algo que aporte tensión dramática… pero que no se te ocurra nada que valga la pena.
  2. Que no tengas absolutamente nada sobre lo que escribir salvo una descripción de tu cuarto o cosas por el estilo.

Estos trucos te pueden servir para salvar ambas situaciones, al menos así lo espero.

 

Crea un banco de ideas

Siempre que leas un relato o una novela o veas una película o un corto, anota en un documento tres o cuatro ideas claves. Con el tiempo tendrás una enorme lista a la que podrás echar un ojo cuando lo necesites. El banco de ideas siempre será más efectivo que la memoria.

Por ejemplo:

Robinson Crusoe de Daniel Defoe

Desoír los consejos paternos.

Secuestro, conversión en esclavo y huída.

Naufragio en una isla. Supervivencia 30 años y rescate.

Diario y detalles del modo de vida en la isla.

Monólogo interior moral, filosófico y religioso.

Aparición sorprendente de un personaje (Viernes)

 

Foe. de J.M Coeetze

Reescritura de un clásico de la literatura.

Rapto de una hija, buscarla y no encontrarla.

Una mujer náufraga.

La isla es un infierno.

Un esclavo mutilado y casi autista.

 

Usa la aleatoriedad

Deja que el destino decida sobre qué escribir y fluirán ideas a montones. Un modo de hacerlo es a partir de palabras: coge el diccionario, ábrelo por una página al azar y señala, con los ojos cerrados, un punto con el dedo. Ahí tienes tu palabra sobre la que escribir. Puedes hacerlo con dos o tres.

Otra poderosa fuente de inspiración son las imágenes. Aquí tienes un enlace a imágenes guapas de Flickr. Obsérvalas y sírvete de ellas, describe lo que ves, o imagina que pasará después, qué ha ocurrido antes…

 

Utiliza recuerdos propios y ajenos

Esto tampoco es nada nuevo bajo el Sol. La vida de uno mismo es una de las mejores fuentes de inspiración. Es increíble la cantidad de historias que puedes rescatar escarbando en la memoria y con las cuales redactar un cuento, o bien tal cual, o bien usándolas como base, cambiando desenlaces, conflictos, personajes, escenarios, tiempo etc. Por el contrario si tu vida no da mucho de sí, pide a tus colegas o familiares que te cuenten sucesos (curiosos, oscuros, vergonzosos, cómicos, eróticos, intensos…) de las suyas. Ahí puede haber material para dar y tomar.

 

Participa en concursos

Cada año se convocan cientos de concursos literarios en el mundo hispanohablante. La fama, los premios en metálico y que tus obras acaben en publicadas en papel son unos estímulos formidables para trabajar duro y superarse. Pero por si fuera poco, muchos certámenes exigen en las bases que las obras traten un tema, incluyan una palabra, se desarrollen en un lugar o en una época etc. lo cual te puede servir como punto de partida. Aquí una página en la que puedes buscar concursos:

http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios

Haz una lista de palabras

Viendo pelis de los hermanos Cohen me di cuenta de que es muy frecuente que el soborno o el chantaje jueguen un papel fundamental en la trama, dándoles siempre un enfoque distinto. Son palabras que dan mucho juego, o al menos se lo ha dado a ellos.

Hay otras palabras que también lo dan, como asesinato, robo, suicidio, incesto, violación, tortura, secuestro, armas, mafia, corrupción, amputación, encierro, estafa, herida, golpe, paliza, atropello, adulterio, adicción, tráfico y consumo de drogas, mentiras, venganza, pelea, acoso…

Usa estas palabras, añade todas las que se te ocurran y cuando estés atascado, introduce una o dos en tu historia. También podría hacerse con palabras bonitas.

 

Dale la vuelta a la tortilla

Una vez leí un relato de R. Carver en el que una pareja iba a visitar a unos amigos. Creo recordar que estaban en el salón tomando algo y se oía llorar a un niño en otra habitación. El momento de ir a ver al bebé llorón se iba postergando y no sé por qué yo empecé a temer que no había tal niño, que lo que encontrarían en la habitación sería un muñeco y un radiocasette reproduciendo la grabación de un llanto. Pero no fue así para nada, sí que había un niño llorando. Ya se podrán imaginar, ¿verdad?. Utilicé esa idea para escribir un relato. Lo importante es que este ejemplo ilustra otro modo de obtener ideas. Imagina qué pasaría si en una historia no pasase lo que quiso el autor sino otra cosa.

Utiliza manuales del tipo “Aprende a escribir” o “Taller de escritura creativa”

Creo que es muy recomendable conseguir libros de este tipo (si no puedes o quieres comprarlos siempre hay varios en todas las bibliotecas públicas) porque te enseñan a escribir correctamente, te ayudan a evitar errores y, lo más importante para el tema que estamos tratando, te proponen ejercicios sobre personajes, situaciones, ambientes etc que te pueden servir de inspiración o de punto de partida para una historia.

Aquí tienes uno gratuito: http://www.escueladeescritores.com/archivos/cursogratuito.pdf

Material publicado por Paul Naval en 00:02

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