Jun 06 2017

Jóvenes lecturas de Calendario

Por: Fernando Rodríguez Sosa

Las cinco obras galardonadas, en el año 2016, con el Premio Calendario, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz, eran presentadas en el más reciente espacio de promoción literaria Sábado del Libro que, cada semana, convoca, en la habanera Plaza de Armas, a quienes se interesan por las novedades editoriales aparecidas en la isla.

Publicadas bajo el sello de la Casa Editora Abril, se presentaban los volúmenes titulados Chunga Maya, de Alejandro Rojas Medina; Rehabilitación de la memoria histórica: Lunes de Revolución en el campo intelectual cubano (1959-1961), de Grethel Doménech; No hay tiempo para festejos, de Diana Castaños; Rapsodia bohemia, de Yeney de Armas, y Plantas invasoras, de Antonio Herrada.

Invitaba el narrador José Miguel Sánchez (Yoss) a leer Chunga Maya, en que se cuenta una serie de historias distópicas, centradas en una posible Cuba con infectaciones de nanovirus, servicios de fumigación diarios contra estos y una claria gigante que escapa al mar, rodea la isla y la somete a un doble bloqueo. Un libro –en su opinión– en que coexisten la capacidad crítica sobre la realidad y la capacidad de fabulación.

Es este el primer libro publicado por Alejandro Rojas Medina, nacido en la capital cubana en 1984 y egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Antes de este Premio Calendario ya había recibido otros reconocimientos en certámenes literarios, entre ellos tercer lugar en el concurso venezolano La cueva del lobo 2013 y mención en el Premio David 2015.

Rehabilitación de la memoria histórica: Lunes de Revolución en el campo intelectual cubano (1959-1961), obra galardonada en el género de ensayo, es, igualmente, el primer libro de Grethel Doménech, también nacida en La Habana, en 1989, Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana, actual profesora del Instituto Superior de Arte (ISA) y autora de artículos aparecidos en publicaciones de dentro y fuera de la isla.

Para el investigador Fernando Luis Rojas López, uno de los miembros del jurado que concedió el premio a este ensayo, «sin grandilocuencias, este libro es otra contribución en ese camino al conocimiento de un tema que para nada se ha saturado; una obra que articula el rigor con las libertades que permite el ensayo, que afortunadamente se zafa de las rígidas herencias del tratadismo».

Como un libro inusual, porque está inusualmente escrito por una joven autora, quien exhibe madurez en su oficio literario, calificaba el narrador Enrique Pérez Díaz la obra de Diana Castaños, titulada No hay tiempo para festejos, reconocida con el Premio Calendario en narrativa infantil. Un relato sorprendente, narrado con gran autenticidad, en cuyas páginas se cuenta una historia, enmarcada en el medio rural, protagonizada por el niño David.

Este libro trata del proceso de crecimiento de un niño a la adultez, confesaba, en este Sábado del Libro, Diana Castaños, nacida en 1986 en La Habana, graduada de Periodismo y del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, reconocida, entre otros, con los premios de Investigación Literaria Florentino Morales 2013, David 2016, Memoria 2016 y Pinos Nuevos 2016.

A primera vista –según el narrador Raúl Flores–, Rapsodia bohemia «es un libro sobre el fracaso, sobre la imposibilidad de escribir, sobre la imposibilidad de vivir y, de ser posible, incluso, sobre la incapacidad de morir. Pero nunca hay una primera vista, sino múltiples lecturas sobre un mismo tema. Aquí tenemos una melodía de voces, que nunca se elevan más allá de un simple murmullo, tan bajo que, a veces, semeja un grito».

Se refería la autora de los quince cuentos agrupados en este libro, Yeney de Armas, nacida en la capital de la isla hace 29 años, Licenciada en Comunicación Social y graduada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, que esta obra fue construida como una rapsodia, con pedazos de historias que le llegaron por diversas vías, en que los hombres comunes, desde la cotidianidad, enfrentan los grandes problemas de sus vidas.

Para el más joven de los autores galardonados con el Premio Calendario 2016, el holguinero Antonio Herrada, nacido en 1992, Licenciado en Geografía por la Universidad de La Habana y autor del libro de versos Asimetría, la llave de su poemario, sugerentemente titulado Plantas invasoras, está quizás en sus pasiones por la geografía, la historia nacional y la literatura.

Antonio Herrada –afirmaba en este Sábado del Libro el poeta y ensayista Virgilio López Lemus–, quien posee unas raras cualidades para la poesía social en el más amplio sentido del término, está intentando llevar a sus versos asuntos diametrales de su propia especialidad. Plantas invasoras –aseveraba– «es un pequeño, precioso, intenso y notable libro de poemas, que hace una contribución peculiar al desarrollo, a la evolución, de la poesía de Cuba».

Tomado de: http://www.cubaliteraria.cu/articulo.php?idarticulo=20458&idseccion=30

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